viernes, 20 de abril de 2018

DIEZ CONSEJOS PARA LOS MILITANTES DE IZQUIERDA


Yo diría que militantes de izquierda, somos todos aquellos que sin llmarnos izquierdistas creemos en el proyecto de un mundo mejor, de solidaridad con los oprimidos, y de lucha por la imposición de la justicia social.
Punto Final Nº 515, p 17

1. Mantenga viva la indignación.
Verifique periódicamente si usted es de Izquierda. Adopte el criterio de Norberto Bobbio: para la derecha la desigualdad social es tan natural como la diferencia entre el día y la noche. La Izquierda, en cambio, la considera una aberración que debe ser erradicada.
Atención: Usted puede estar contaminado por el virus socialdemócrata cuyos principales síntomas son usar métodos de derecha para obtener conquistas de Izquierda y, en caso de conflicto, agraviar a los pequeños para no quedar mal con los grandes.
2. La cabeza piensa donde pisan los pies.
No se puede ser de Izquierda sin "ensuciarse" los zapatos donde el pueblo vive, sufre, se alegra y celebra sus creencias y sus victorias. Teoría sin práctica es hacerle el juego a la derecha.
3. No se avergüence de creer en el socialismo.
El escándalo de la Inquisición no hizo que los cristianos abandonaran los valores y propuestas del Evangelio. Igualmente, el fracaso del socialismo en Europa del Este no debe inducir a descartar el socialismo del horizonte de la historia humana.
El capitalismo, vigente hace 200 años, ha sido un fracaso para la mayoría de la población del mundo. Hoy día somos 6 mil millones de habitantes. Según el Banco Mundial, 2 mil 800 millones sobreviven con menos de 2 dólares al día; y 1 mil 200 millones con menos de 1 dólar diario. La globalización de la miseria no es todavía mayor gracias al socialismo chino que -a pesar de sus errores- asegura alimentación, salud y educación a 1 mil 200 millones de personas.
4. Sea crítico sin perder la autocrítica.
Muchos militantes de Izquierda cambian de lado cuando pierden la perspectiva. Desplazados del poder se vuelven amargos y acusan a sus compañeros(as) de errore~ y vacilaciones. Como dijo Jesús, ven la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio. No se esfuerzan por mejorar las cosas. Se convierten en meros espectadores y jueces y, al poco tiempo, son cooptados por el sistema.
Autocrítica es no solamente admitir los propios errores. Es aceptar la crítica de los(as) compañeros(as).
5. Conozca la diferencia entre militante y "militonto".
"Militonto" es aquél que se jacta de estar en todo, de participar en todos los eventos y movimientos, de actuar en todos los frentes. Su lenguaje está repleto de lugares comunes y consignas y los efectos de su accionar son superficiales.
El militante profundiza sus vínculos con el pueblo, estudia, piensa, medita, se califica en una determinada forma y área de actuación o actividad, valoriza los vínculos orgánicos y los proyectos comunitarios.
6. Sea riguroso en la ética de la militancia.
La Izquierda actúa por principios. La derecha, por intereses. Un militante de Izquierda puede perder todo –la libertad, el empleo, la vida- menos la moral. Al desmoralizarse, desmoraliza la causa que defiende y encarna. Presta un inestimable servicio a la derecha.
Hay sinvergüenzas disfrazados de militantes de Izquierda. Se trata de sujetos que piensan, en primer lugar, en su ascenso al poder. En nombre de una causa colectiva, buscan primero su interés personal.
El verdadero militante -como Jesús, Gandhi, Che Guevara- es un servidor, dispuesto a dar la propia vida para que otros vivan. No se siente humillado por no estar en el poder, ni orgulloso de su posición. El no se confunde con la función que cumple.
7. Aliméntese con la tradición de Izquierda.
La oración es necesaria para cultivar la fe, el cariño para nutrir el amor de pareja, "volver a las fuentes" es necesario para mantener el ardor de la mística de la militancia. Conozca la historia de la Izquierda, lea (auto) biografías como "El diario del Che en Bolivia" o novelas como "La madre" de Gorki o "Viñas de la ira" de Steinbeck.
8. Prefiera el riesgo de errar con los pobres a tener la pretensión de acertar sin ellos.
Convivir con los pobres no es fácil. Primero, existe la tendencia a idealizarlos. Después se descubre que entre ellos existen los mismos vicios que hay en otras clases sociales. No son mejores ni peores que los demás seres humanos. La diferencia es que son pobres, o sea, personas privadas injusta e involuntariamente de los bienes esenciales para una vida digna. Por eso estamos del lado de ellos. Por una cuestión de justicia. Un militante de Izquierda jamás transa los derechos de los pobres y sabe aprender de ellos.
9. Defienda siempre al oprimido aunque aparentemente no tenga la razón.
Son tantos los sufrimientos de los pobres del mundo que no se puede esperar de ellos actitudes que no siempre aparecen en la vida de los que tuvieron una educación refinada. En todos los sectores de la sociedad hay corruptos y bandidos. La diferencia consiste en que en la elite la corrupción se realiza con la protección de la ley y los bandidos son defendidos mediante mecanismos económicos sofisticados, que permiten que un especulador lleve a todo un país a la penuria.
La vida es el mayor don de Dios. La existencia de la pobreza clama al cielo. No espere nunca ser comprendido por los que permiten la opresión de los pobres.
10. haga de la oración un antídoto contra la alienación
Orar es dejarse cuestionar por el Espíritu de Dios. Muchas veces dejamos de rezar para no escuchar el llamado divino que nos exige nuestra conversión, es decir, un cambio en el rumbo de nuestra vida. Hablamos como militantes y vivimos como burgueses, acomodados o bien en la agradable posición de quienes se erigen en jueces de los que luchan.
Orar es permitir que Dios subvierta nuestra existencia, enseñándonos a amar así como amó a Jesús, liberadoramente

jueves, 12 de abril de 2018

Cómo derechizar un izquierdista



Por Frei Betto*


 Ser de izquierda es, desde que esa clasificación surgió con la Revolución Francesa, optar por los pobres, indignarse ante la exclusión social, inconformarse con toda forma de injusticia o, como decía Bobbio, considerar una aberración la desigualdad social.
   Ser de derechas es tolerar injusticias, considerar los imperativos del mercado por encima de los derechos humanos, encarar la pobreza como tacha incurable, creer que existen personas y pueblos intrínsecamente superiores a los demás.
Ser izquierdista -patología diagnosticada por Lenin como ‘enfermedad infantil del comunismo’- es quedar enfrentado al poder burgués hasta llegar a formar parte del mismo. El izquierdista es un fundamentalista en su propia causa. Encarna todos los esquemas religiosos propios de los fundamentalistas de la fe. Se llena la boca con dogmas y venera a un líder. Si el líder estornuda, él aplaude; si llora, él se entristece; si cambia de opinión, él rápidamente analiza la coyuntura para tratar de demostrar que en la actual correlación de fuerzas…
El izquierdista adora las categorías académicas de la izquierda, pero se iguala al general Figueiredo en un punto: no soporta el tufo del pueblo. Para él, pueblo es ese sustantivo abstracto que sólo le parece concreto a la hora de acumular votos. Entonces el izquierdista se acerca a los pobres, no porque le preocupe su situación sino con el único propósito de acarrear votos para sí o/y para su camarilla. Pasadas las elecciones, adiós que te vi y ¡hasta la contienda siguiente!
Como el izquierdista no tiene principios, sino intereses, nada hay más fácil que derechizarlo. Dele un buen empleo. Pero que no sea trabajo, eso que obliga al común de los mortales a ganar el pan con sangre, sudor y lágrimas. Tiene que ser uno de esos empleos donde pagan buen salario y otorgan más derechos que deberes exigen. Sobre todo si se trata del ámbito público. Aunque podría ser también en la iniciativa privada. Lo importante es que el izquierdista sienta que le corresponde un significativo aumento de su bolsa particular.
Así sucede cuando es elegido o nombrado para una función pública o asume un cargo de jefe en una empresa particular. De inmediato baja la guardia. No hace autocrítica. Sencillamente el olor del dinero, combinado con la función del poder, produce la irresistible alquimia capaz de hacer torcer el brazo al más retórico de los revolucionarios.
Buen salario, funciones de jefe, regalías, he ahí los ingredientes capaces de embriagar a un izquierdista en su itinerario rumbo a la derecha vergonzante, la que actúa como tal pero sin asumirla. Después el izquierdista cambia de amistades y de caprichos. Cambia el aguardiente por el vino importado, la cerveza por el güisqui escocés, el apartamento por el condominio cerrado, las rondas en el bar por las recepciones y las fiestas suntuosas.
Si lo busca un compañero de los viejos tiempos, despista, no atiende, delega el caso en la secretaria, y con disimulo se queja del ‘molestón’. Ahora todos sus pasos se mueven, con quirúrgica precisión, por la senda hacia el poder. Le encanta alternar con gente importante: empresarios, riquillos, latifundistas. Se hace querer con regalos y obsequios. Su mayor desgracia sería volver a lo que era, desprovisto de halagos y carantoñas, ciudadano común en lucha por la sobrevivencia.
¡Adiós ideales, utopías, sueños! Viva el pragmatismo, la política de resultados, la connivencia, las triquiñuelas realizadas con mano experta (aunque sobre la marcha sucedan percances. En este caso el izquierdista cuenta con la rápida ayuda de sus pares: el silencio obsequioso, el hacer como que no sucedió nada, hoy por ti, mañana por mí…).
Me acordé de esta caracterización porque, hace unos días, encontré en una reunión a un antiguo compañero de los movimientos populares, cómplice en la lucha contra la dictadura. Me preguntó si yo todavía andaba con esa ‘gente de la periferia’. Y pontificó: “Qué estupidez que te hayas salido del gobierno. Allí hubieras podido hacer más por ese pueblo”.
Me dieron ganas de reír delante de dicho compañero que, antes, hubiera hecho al Che Guevara sentirse un pequeño burgués, de tan grande como era su fervor revolucionario. Me contuve para no ser indelicado con dicho ridículo personaje, de cabellos engominados, traje fino, zapatos como para calzar ángeles. Sólo le respondí:
 “Me volví reaccionario, fiel a mis antiguos principios. Prefiero correr el riesgo de equivocarme con los pobres que tener la pretensión de acertar sin ellos”.
Tomado de la publicación: www.patriagrande.com.ve

*Fraile domínico brasileño. Uno de los máximos exponentes de la Teología de la Liberación. Es el autor del libro “Fidel y la Religión”, “Conversación sobre la fe y la ciencia”, junto con Marcelo Gleiser, entre otros libros.

martes, 19 de septiembre de 2017

Casi un haiku


Arriba, azul.
Tres cóndores vuelan
entre la cumbre y la casa.
Van y vienen.

Arriba, azul.
Y más abajo, la siesta y el silencio.

Lo único estridente es el sol.
El verde de los sauces.
Un tímido arrimar de primavera.

Podría escribir un haiku

si quisiera.
Pero no.

(Hay quien dice que en los valles somos vagos.
Pero no. Aquí la vida es dura.
La placidez no es vagancia.
Es serena aceptación.
Tal vez, sabiduría)

Arriba, azul.
Aquí el silencio.
Tres cóndores volando
entre la siesta y el cerro.

lunes, 26 de septiembre de 2016

APARICIONES (Eva y Winona) Continuación



PARTE 2: EL EXPEDIENTE
El Oficial Gordillo (3) estaba de buen humor.
Se le notaba aunque quisiera disimularlo con una sobria reserva profesional. Era una linda mañana de sol y el fin de semana pintaba tranquilo.
Llevé una docena de tortillitas para el mate, y como quien no quiere la cosa las dejé sobre el escritorio. El tipo estuvo como media hora preparando café, revolviendo papeles, imprimiendo archivos que guardaba en su vieja computadora de mesa, agujereando hojas y numerándolas antes de darme una copia de lo que se supone era “el expediente”.  
-Mire, -arrancó- esto todavía es materia de investigación y se supone que no debe ser publicado. Pero tampoco hay secreto de sumario, así que se lo presto y me lo devueve después de leerlo, estamos?
- Ajá.
-  A decir verdad, nadie sabe qué hacer con esta denuncia. Seguro acaba archivada.  Como denuncia laboral, no nos compete si no hay  algún otro delito conexo. No sé si me comprende el léxico específico… -alardeó.
- Comprendo, la jurisdicción  sería el Ministerio de Trabajo…
- Exacto.
- Y  ustedes no tienen obligación de remitirlas.
- Exacto.
- Entonces, ¿por qué han tomado tantas declaraciones?
- Porque algo hay que hacer. La gente viene, preocupada con algo y quiere que le den una solución. Uno sabe que no puede hacer nada, pero les toma declaración y ellos depositan el problema en la autoridad. Y se van a dormir más tranquilos, me comprende?
- Claro.
- No vaya a creer que es pura burocracia nomás. En estos parajes olvidados de la mano de los poderes públicos, la comisaría está para todo menester. Usted puede venir a declarar que está vivo para que no le corten la jubilación, puede denunciar a su marido si le pega, puede denunciar que el chancho de Gómez tiene triquinosis o que entre los cerros apareció Manco Capac levantando a la indiada. Las órdenes son  claras: recibir todas las denuncias y anotarlas, tomar declaración a los requirentes de intervención e informar a la superioridad,  me entiende?
- Le entiendo.
- Ahora, actuar, lo que se dice actuar, intervenir con el poder de policía, sólo en los casos en que presuntamente se estaría configurando un delito o infracción. Y en todos los casos,  queda a la buena voluntad del oficial de turno decidir qué cosa es urgente y qué no, me entiende?
- Le entiendo.
- En el caso que nos ocupa, las denuncias se efectuaron  el día subsiguiente a los hechos acaecidos, hallándome de turno en servicio y, por consiguiente, tocándome la decisión de actuar o no actuar.  Y no consideré necesario intervenir. Mucho menos cuando la presunta imputada por el delito de usurpación de identidad había desparecido de los lugares donde se la había visto.
- Además, por lo que sé, no habría hecho nada que mereciera represión policial.
- Exacto. A juzgar por las declaraciones,  se limitó a decir sus verdades en la cara de algunos ciudadanos de esta comunidad y eso no es infracción alguna. Por otra parte, los daños en las propiedades que pudieren haberse efectuado, según declaran los testigos y podrá usted leer, no le son imputables toda vez que no han sido producidos por su acción directa sobre las cosas, sino por la fuerza potente de su ira y su palabra, elementos que no aparecen como armas o herramientas en nuestra codificación. Si no me entiende, me avisa, a veces se me da por ponerme muy técnico. Deformación profesional que le dicen, vio?
- Le entiendo perfectamente.
- Mejor. Lo que le estaba diciendo es que la violencia en las cosas exigida para configurarse delito, no fue realizada por mano humana alguna,  sino por una voz que -al decir de los testimonios- es más divina que humana. Es cierto que se debe considerar la filiación política de los declarantes, todos adeptos de la mencionada figura pública que dicen haber oído. Aunque los pocos ‘contreras’ y ‘antis’ (como se les suele denominar en la jerga cotidiana, no crea que yo me meto en política)  que declararon, aseguran que, aún sin ser divina, la voz no era totalmente humana, sino que parecía provenir de un espíritu muy potente, sin hallarse en condiciones de decidir si se trataba de ángel o de demonio. Como ve,  la ideología atraviesa todas las situaciones de la vida, doña, y no hay modo de evitarlo.
- Claro.
- Bueno, acá le dejo los papeles bien ordenados y foliados para que no falte ninguno cuando acabe....
- Por favor, no se preocupe…
- No me preocupo, pero si algo le interesa más que lo demás, me avisa y le hago copia. Y quedamos amigos y sin resentimientos.
- Prefiero copiar en mi cuaderno lo que me parezca interesante, si es que eso está permitido y no lo compromete.
- Para nada, es su letra. Eso sí: para su publicación, recuerde, debe consultar primero conmigo si el caso se ha cerrado.
- O si ya se han efectuado los pertinentes arreglos para su publicación por medios hegemónicos con facilidades financieras para colaborar con los agentes del orden…
- Oiga, le han dicho alguna vez que usted es una máquina de hacer amigos?
- Varias veces. Era un chiste, oficial. Mire si voy a pensar así de la institución...
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Primer testimonio:
“La dicente manifiesta no haberse encontrado bajo la influencia de alcohol, ni drogas ni medicamentos ni sustancia alguna que pudiera alterar sus percepciones y su memoria de lo percibido. Dice que se encontraba trabajando en su puesto habitual de trabajo, atendiendo al público, cuando se oyó una voz potente  y ronca que dijo muy fuerte “CINCO SIGLOS IGUAL”, provocando las ondas  expansivas de esa frase, la caída de siete cartones de azúcar de quince kilos cada uno desde una altura de cuatro metros donde se hallaban depositados, desparramándose los paquetes rotos por el piso con gran estruendo. Que eso provocó un susto mayúsculo en las personas que se hallaban en el local de ventas, huyendo algunas despavoridas, mientras otras gritaban con histeria y algunos más pícaros, se abalanzaban a juntar azúcar del piso y meterlo en sus bolsos para huir después sin pagarla. Que no puede decir los nombres de los mencionados por ser clientes del lugar y haber resuelto el dueño del mismo, arreglar estas cosas en forma privada, sin intervención de la fuerza pública. Que a continuación del bombazo de azúcar se oyó la misma voz ronca partiendo de una mujer delgada y bastante menuda, teñida de rubio, que usaba un vaquero común, algo grande, un buzo gris con capucha y bolsillos canguro, zapatillas blancas, que miraba sospechosamente el piso y tenía las manos en los bolsillos del buzo. Que su voz parecía la de un demonio, porque retumbaba como si tuviera un micrófono incorporado “en su jeta” (sic)… Preguntada acerca de lo que dijera el personaje descripto, para constatación con otras declaraciones efectuadas sobre el mismo hecho, dice que recuerda algunas pocas palabras que a continuación repite y se transcriben textualmente: “…las mujeres que son pueblo puro  no deben entregarse jamás a la oligarquía. Yo no hago cuestión de clases. Yo no auspicio la lucha de clases, pero el dilema nuestro es muy claro: la oligarquía que nos explotó miles de años en el mundo tratará siempre de vencernos. Nuestra patria dejará de ser colonia, o la bandera flameará sobre sus ruinas .No nos alcanzará el alambre de fardo para colgar a los contreras".* Estas últimas palabras, expresa la dicente, le impresionaron mucho por el tono amenazante y porque ella ha sido radical desde su más tierna edad, recordando que en su infancia y juventud se solía llamar contreras a quienes no eran peronistas y se les amenazaba de ese modo. Que la voz dijo otras cosas más, pero que esas son las que mejor recuerda por haberlas oído antes. Que preguntada dónde las había escuchado antes, dice que fue en la televisión y en la voz y la palabra de la señora Eva Perón, en películas sobre su vida. Preguntada acerca de la identidad de la persona de la que emanaba la voz, la dicente expresa que en sus movimientos y palabras, cree firmemente que era la misma Eva Perón rediviva la que se hallaba con las manos en los bolsillos perorando en medio de la tienda. Que en su momento, ‘la aparecida’ (sic) la miró fijamente, en razón de ser la dicente empleada y madre de unas niñas que a veces concurren a ayudarla, pero que  solicita quede expresa constancia que las mencionadas menores  concurren a la escuela obligatoria sin faltar por causas de trabajo y que si realizan labores como dependientas en la tienda es como práctica y por su gusto y voluntad, para estarse ocupadas en cosas útiles y por tener su propio dinerito para sus necesidades, que en ningún caso se las obliga a trabajar o a aportar  al ingreso familiar’

Segundo testimonio: 
 ‘El declarante, mayor de edad, en uso de sus facultades, (…) manifiesta que iba por la calle rumbo sureste, cuando escuchó un griterío y vio una estampida de gente salir del comercio denominado comúnmente “del Borigen”, que tanto escándalo le hizo temer un hecho de los denominados de inseguridad, por lo que cautelosamente se dirigió al lugar, viendo que el local se hallaba casi vacío, que solo quedaban en su interior las empleadas, la dueña y su consorte, que  algunos pocos clientes se habían recostado contra los exhibidores y miraban todos fijamente a una N.N. de sexo femenino, en apariencia joven, que vestía un buzo gris con capucha y que por el miedo expresado en los rostros de los que se hallaban presentes, temió que tuviera un arma en sus manos, las que no se encontraban a la vista, ya que la N.N. se hallaba de espaldas al ingreso del local. Dice que para verificar si se encontraba en lo cierto, gritó desde atrás de una columna, para el caso que la N.N. estuviera armada,  “QUÉ PASA ACA?”  y entonces la N.N. gira y lo mira fijamente y el declarante ve que tiene las manos en los bolsillo, por lo que se acerca y comprueba que se trata de una persona muy parecida a la conocida como Eva Duarte de Perón, fallecida en 1952 como es de público conocimiento. La N.N. le responde con una voz ronca que el declarante reconoce como la de la mencionada Eva, diciendo más o menos estas palabras: "Sangra tanto el corazón del que pide, que hay que correr y dar, sin esperar...Cada uno debe empezar a dar de sí todo lo que pueda dar, y aún más. Solo así construiremos la Argentina que deseamos, no para nosotros, sino para los que vendrán después, para nuestros hijos, para los argentinos de mañana..."*  Continúa el declarante diciendo que nadie se movía en el lugar y que se acercó a la mujer con intención de empujarla, pero que a la distancia de un metro un frío glacial lo detuvo y no se atrevió a avanzar más, que los ojos de la mujer se le clavaron en la cara y que debió bajar la mirada. Que en ese momento el dueño del lugar, que no se había movido de su puesto detrás de la caja registradora, se acercó un poco más, siempre por detrás del mostrador, y dijo algo como:  ‘¿ qué pretende señora, qué es lo que quiere?’. Y que la voz que salía de la joven con las manos en los bolsillos respondió una frase larga que el dicente reconoce en estas palabras que le son leídas por el oficial que toma la declaración, luego de buscar en internet por palabras sueltas que el declarante recuerda: "...Ha llegado la hora de la mujer que comparte una causa pública y ha muerto la hora de la mujer como valor inerte y numérico dentro de la sociedad. Ha llegado la hora de la mujer que piensa, juzga, rechaza o acepta, y ha muerto la hora de la mujer que asiste, atada e impotente, a la caprichosa elaboración política de los destinos de su país, que es, en definitiva, el destino de su hogar. Ha llegado la hora de la mujer argentina, íntegramente mujer en el goce paralelo de deberes y derechos comunes a todo ser humano que trabaja, y ha muerto la hora de la mujer compañera ocasional y colaboradora ínfima. Ha llegado, en síntesis, la hora de la mujer argentina redimida del tutelaje social, y ha muerto la hora de la mujer relegada a la más precaria tangencia con el verdadero mundo dinámico de la vida moderna(…) Lo único que debemos hacer es adquirir plena conciencia del poder que poseemos y no olvidarnos de que nadie puede hacer nada sin el pueblo, que nadie puede hacer tampoco nada que no quiera el pueblo. ¡Sólo basta que los pueblos nos decidamos a ser dueños de nuestros propios destinos! Todo lo demás es cuestión de enfrentar al destino."*   A continuación de este discurso, menciona el declarante que dos muchachas que habitualmente trabajan en el local comercial se echaron a llorar y la dueña del lugar comenzó a reírse con muchos nervios, que se acercó a la mujer del buzo gris a los gritos, echándola del lugar y queriendo empujarla,sin conseguirlo, por lo que su esposo la tomó por detrás, diciendo  que dejara de hacer eso, que les podía traer problemas. Preguntado acerca de la actitud de la intrusa que había causado tanto revuelo, el declarante manifiesta bajo juramento que no se defendió ni agredió a ninguno de los allí presentes, que ‘la aparecida’ miró a todos los que estaban  y dijo una cosa en verso de la que aporta algunas palabras y, que luego de ser rastreadas éstas en internet, resultan ser parte de las siguientes estrofas, las que  leídas al declarante,  las reconoce como las dichas en esa ocasión: “Yo he de volver como el día/para que el amor no muera/ con Perón en mi bandera/con el pueblo en mi alegría./¿Qué pasó en la tierra mía/desgarrada de aflicciones?/¿Por qué están las ilusiones/quebradas de mis hermanos?/Cuando se junten sus manos/volveré y seré millones.”** Dicho esto, se produjeron algunos desmayos dentro del lugar y la mujer intrusa dio media vuelta y se retiró sin más palabras ni gestos, con las manos en los bolsillos, dirigiéndose, por lo que él pudo ver,  rumbo a la ruta, que no la siguió pero le contaron después  vecinos de La Angostura, que la vieron perderse por el camino que baja hacia Acheral. Que no sabe que pudo haberle ocurrido, porque él se quedó asistiendo a las mujeres desmayadas,  presas de ataques de pánico y nervios. Que es todo lo que puede referir de los hechos por los que se presenta a declarar y firma de conformidad ante mí...’

Tercer testimonio:
Se presenta en esta Comisaría siendo las once horas del día de la fecha, una mujer que dice ser Ermelinda María Eva Juana C., de 54 años de edad, domiciliada en esta localidad como acredita con documento de identidad, casada, propietaria del comercio que regentea junto a su esposo y en el que se registran tres empleadas mujeres mayores de edad, dos empleados varones y al que suelen concurrir las hijas menores de su encargada general en condición de acompañantes y nada más, ya que concurren a la escuela secundaria tal como se puede acreditar por testigos y por medio de los registros de dicha escuela, no siendo  empleadas de su comercio sino sus “hijas del corazón”, que las ha visto crecer y ha ayudado a criarlas,  solicitando quede constancia en la presente de tales hechos.  Manifiesta asimismo que hallándose en el día de ayer, como de costumbre, con el local atestado de clientes, aunque muchos menos de lo habitual, dada la crisis económica que aflige a todos, se presentó una mujer joven, delgada, vestida con pantalón vaquero, buzo gris con la capucha puesta y las manos en los bolsillo  que  la dicente reconoció como una clienta de los últimos días, quees de  un gran parecido con las estampas que circulan por allí de la señora Eva de Perón, que ella no tiene ideología política y no tiene nada que opinar a favor o en contra de la mencionada Eva de Perón, pero que es capaz de reconocer el parecido con  una figura que ha visto hasta el cansancio. Aclara que no cree como otros vecinos, que la dicha NN. Femenina sea la señora de Perón, sino alguien que se ha puesto a imitarla con intenciones de realizar una broma, pero que las cosas se salieron de madre debido a las emociones que despertó en algunos de los presentes. Manifiesta que ella nunca la agredió ni intentó golpearla, sino que viendo el terror que despertaba su actuación en sus “hijas del corazón” y la estampida provocada entre los clientes, se dirigió a ella educadamente para pedirle que se retirara, y que la mujer dijo palabras que no recuerda, pero que estando ya en la puerta de salida, casi pisando la vereda, una de las niñas que trabaja en el local se dirigió corriendo a la N.N. y la abrazó llorando y que entonces ‘la aparecida’  respondió: “No me llores perdida ni lejana, yo soy parte esencial de tu existencia, todo amor y dolor me fue previsto, cumplí mi humilde imitación de Cristo, quien anduvo en mi senda que la siga.”** Que sabe que estas fueron las palabras exactas porque las lee de un papel que la propia intrusa denunciada le entregó a la chica antes de separarse de ella, que la niña guardó ese papel y lo llevó a la iglesia para pedir al señor cura párroco que le consagrara el mensajito, pero que ella logró que le fuera entregado para ser presentado como prueba a los efectos que se le tomen las huellas digitales y el ADN correspondiente si fuera menester, todo ello con el fin de descubrir la identidad de quien se hace pasar por un personaje histórico para molestar a la gente que se halla cumpliendo con sus deberes. Preguntada,  dice que nada más tiene para agregar, salvo ratificar que ella no tuvo para con la intrusa ninguna agresión física o verbal.’

Resultado de imagen para winona ryderCuarto testimonio:  
Se presenta ante mí nuevamente, bajo solicitud expresa,   la señorita Winona Ryder, estadounidense, de profesión actriz y  de las demás señas ya descriptas en anterior declaración,  quién no se halla comprendida en las generales de la ley y manifiesta que se encuentra  de visita con su motorhome  desde hace un semana en inmediaciones del Dique. Preguntada  nuevamente por sus manifestaciones ante vecinos en relación con el hecho que nos ocupa,  expresa, por medio de su traductor particular cuyas señas particulares figuran abajo y quien jura asimismo traducir textualmente las palabras de la declarante, que el día en que ocurrieron los hechos que motivan estas actuaciones,  siendo las trece horas, se hallaba bebiendo cerveza junto a un árbol, cerca de la curva de La Angostura, cuando se le apareció una persona de sexo femenino, joven, menuda, delgada, vestida con jeans grandes, zapatillas blancas y buzo gris, cabellos  teñidos de rubio dorado, quien sin sacar las manos de los bolsillos se dirigió a ella expresando que renunciaba a los honores pero no a la lucha*. Al preguntarle la dicente por el significado de esas palabras, la aparecida le respondió que tenía más miedo al corazón helado de los compañeros que se olvidan de su origen que al de los oligarcas*. Manifiesta que al oir esa última palabra, reconoció que la persona que le hablaba se parecía notablemente a una actriz de su círculo de amistades que en cierta ocasión pudo ver en Broadway interpretando el papel de la señora Evita Perón, que se rió creyendo que se trataba de una broma y le ofreció cerveza, pero la mujer, sin moverse ni sacar las manos de los  bolsillos, dijo que sentía deseos de quemar su vida para alumbrar el camino del pueblo argentino*, que esos dichos todos fueron en perfecto castellano, que ella comprende el español por causa de ser hija de un inmigrante ilegal, pero que tiene grandes dificultades para hablarlo correctamente y mucho menos con los modismos propios de las zonas que atraviesa, razón por la cual contrata un traductor que la interprete,  pero comprende muy bien lo que se le dice y se le pregunta aunque no lo pueda responder, como si fuera muda y no sorda, todas estas disquisiciones efectuadas a través de su traductor y sin que se le preguntara al respecto, por lo que se le requiere si desea dejar algo de lo dicho por escrito a lo que responde “yes” y su traductor que sí, que todo lo expresado, razón por la que se deja constancia de un tema que nada tiene que ver con la causa que nos ocupa, deslindando responsabilidad en el dispendio administrativo el oficial sumariante que transcribe. A continuación se le pregunta si tiene algo más que decir en relación a la N.N. que es motivo de estas actuaciones, manifestando que antes de seguir caminando rumbo a la yunga, la mencionada ‘aparecida’ repitió tres veces seguidas lo que sigue, indicándole la dicente a su traductor que lo anotara en forma textual y lo entregara a la policía local: "...Yo me guardo la esperanza por la gloria,/lo único que quiero es servir,/a los humildes y a los trabajadores./ ¡VOLVERÉ Y SERÉ MILLONES...!".**  (Se resguarda junto a las presentes actuaciones como prueba, el volante de “La Casona de Pepito” en cuyo dorso se hallan escritas a lápiz las palabras antes referidas. ) Aclara la dicente que esas últimas palabras también le recordaron a la obra vista en Broadway unos años atrás, con motivo de la visita de la exPresidenta de la Nación  Argentina a Nueva York. Que supone que son palabras de Evita Perón y que la aparecida era una imitadora que estaba ensayando sus parlamentos para alguna obra. Que no tiene  más para decir y solicita se le permita ausentarse de la zona ya que la esperan en Amaicha del Valle y Santa María para filmar unas locaciones documentales, por lo que se la releva de sus obligaciones como testigo hasta nuevo aviso, informándole que debe comunicar su paradero mientras se encuentre en el país para el caso que se la requiera nuevamente.
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-Permiso oficial, puedo molestarlo?
- Pase, pase. Si gusta una empanadita…
- Gracias, me esperan para comer. No quisiera interrumpirle el almuerzo, pero tengo una duda.
- Pregunte nomás.
- Es que, salvo la yanqui que habla con traductor, las demás citas de la presunta Señora de Perón están textuales y me resulta algo extraordinario en una declaración testimonial.
- Ah, eso. Mire, en principio, la gente tiene buena memoria. Sobre todo tratándose de Evita. Ahora, lo de la ‘textualidad’ es cosa mía. ¿Para qué existe internet  si no va a servir para mejorar nuestro trabajo?
-¿Quiere decir que las agregó usted por su cuenta?
- No exactamente. Contravendría el procedimiento de toma de testimoniales si lo hiciera. Fijese que en todos los casos se aclara que en base a palabras sueltas recordadas, se buscó la frase y se les leyó a los declarantes, quiénes … Me entiende?
- Le entiendo. Pero eso, ¿no sería hacer trampas?
- Bueno, según cómo lo vea.
- Y usted ¿cómo lo ve?
- Tengo para mí que todo lo que no está prohibido está permitido, así que cuando los declarantes iban hilando lo que más o menos recordaban, yo buscaba las frases más parecidas, se las leía y ellos las reconocían. ¿Eso está prohibido? No. Es más: firmaron sus declaraciones muy contentos de poder ser fieles y veraces gracias a la tecnología incorporada por la policía, me comprende?
- Le comprendo perfectamente. Y en el caso de la extranjera, ¿qué pasó?
- Bueno, era muy complicado andar explicándole el procedimiento por medio del traductor, sin decir que estaba bastante borracha y fumada, lo que  dificultaba de por sí las declaraciones. Además, me pareció mejor poner sus palabras textuales por si las cosas pasan a mayores e interviene la cancillería y hay careos y esas cosas. Con los yanquis nunca se sabe. Más vale precaverse.
- Claro.  
- ¿Algo más?
-No, gracias. Creo que anoté todo lo que me interesaba,  pasé por alto las meras repeticiones.
- Y sí. Cuando todos han visto lo mismo, suelen repetirse. No es una novela.
- Claro.
- Pero es muy útil en términos judiciales, aunque sea un plomo literario.
- Me alegro.  Una cosa más, oficial, si es que quiere hacerlo…
- A ver…
-  ¿Usted qué opina de todo esto?
- Yo no opino doña, yo tomo declaraciones y elevo a los superiores. Nada más. Pero le puedo contar una infidencia que no está en el expediente. Esa señora de buzo gris pasó la noche en la comisaría, sabe? Por pura protección personal para ella. La encontramos bajando por la ruta y nos pareció mejor retenerla y mandarla en micro al día siguiente.
- ah, pero eso no está en …  ¿Y qué? ¿La dejó ir?
- ¿Y qué motivo tenía para retenerla por más tiempo? ¿Qué hizo de malo, a ver?.
-Tiene razón. No hubiera sido justo.
-Obvio. Y para que vea que el Oficial Gordillo no miente, vaya y dígale al cabo Osorio, de mi parte, que le deje ver la celda donde estuvo. Mire lo que escribió en la pared. No lo acompaño porque se me enfría la sopa.
El Cabo no necesitó que le dijera nada. La comisaría es tan chiquita que escuchó perfectamente la orden del oficial Gordillo. Me hizo una seña y me llevó hasta una pequeña habitación pintada de verde, con una ventanita enrejada.  Desde afuera encendió la luz y en la pared  bajo la ventana, como raspado a uña, se leía:

                           "Aparento vivir en un sopor permanente para que supongan
                           que ignoro el final... Es mi fin en este mundo y en mi patria,
                           pero no en la memoria de los míos. Ellos siempre me tendrán presente, 
                           por la simple razón de que siempre habrá injusticias 
                          y regresarán a mi recuerdo todos los tristes desamparados
                           de esta querida tierra."
                                                                            E.D.*
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(1)En los Valles se le llama “La Ciudad” a la capital de la provincia.

(2)”Borigen” o “Boringen” o “Borinque” provienen de “aborigen”, término que reemplazó a “Indio” o “indígen”. Si bien el término “indio” es el más usado en la zona para designar a personas que pertenecen a las comunidades originarias, en una época se lo consideró peyorativo y en las escuelas se empezó a usar el término “aborigen”. De allí que los propios niños llevaran a su casa la novedad y entre todos, un poco en broma y un poco en serio, comenzaran a llamarse unos a otros de esta manera, deformándose el vocablo y dando lugar a un sinnúmero de apodos y sobrenombres.

(3) Notable personaje tucumano sobre el que se puede hallar abundante información en youtube.( https://youtu.be/eHpyuDjpA1Q,  entre otros)

* Todas las alocuciones adjudicadas a la “aparecida”, fueron tomadas de discursos y escritos de Eva Duarte de Perón con excepción de los señalados por **, que pertenecen a diferentes poemas laudatorios de su persona como a placas ubicadas en su tumba.


© 2016 Adriana Gaido-©Fotos: Rufino Mario Lucero - © 2016 Ediciones de la Casa del Quetupí, El Mollar, Tucumán, Argentina.

ISBN 978-987-42-1534-5