domingo, 22 de mayo de 2011

Agustín José Tosco - La Unidad del Pensamiento y la Acción


Nació un 22 de mayo de 1930 en la localidad de Coronel Moldes, 80 km. al Sur de Río Cuarto, provincia de Córdoba.

"Nací en el sur de Córdoba en el año 1930. Mis padres eran campesinos y yo trabajé junto a ellos, desde chico, una parcela de tierra. Después de cursar el colegio primario, me trasladé a la ciudad e ingresé como internado a una escuela de Artes y Oficios. Allí se discutía mucho y ese diálogo permanente me incitaba a profundizar la lectura. Siempre me gustó leer. En mi propia casa con piso de tierra y sin luz eléctrica; me había construido una pequeña biblioteca, precaria pero accesible. De adolescente solía preferir a Ingenieros; aunque positivista, enseñaba cosas. Cuando a los 17 años salí a buscar una nueva ocupación, recibí enseñanzas de otra índole: me aceptaban como aprendiz y entonces no me pagaban o me pagaban poco.

Corría la liebre. Tan solo al cumplir la mayoría de edad conseguí incorporarme a Luz y Fuerza como ayudante electricista en el taller electromecánico, donde ahora soy técnico especializado. Por aquella época ya había adquirido conciencia de los conflictos sociales, y había decidido también tomar partido por mi clase. A los 19 años fui elegido subdelegado, a los 20 ascendí a delegado. Mientras tanto, Perón subía al poder y yo miraba con simpatía al movimiento que levantaba un eslogan contra Braden."

Podríamos agregar que donde cursó, en calidad de interno, el ciclo básico industrial, Escuela de Trabajo Presidente Roca, fue elegido presidente del Centro de Alumnos y cuando es designado para hablar en el cierre del ciclo ataca el sistema que se lleva adelante en la escuela, se niega a recibir el diploma de parte del director y es ovacionado por sus compañeros.

-¿Qué objetivos persigue como dirigente y como hombre?
"-Hago lo que hago porque quiero a la justicia. Si bien yo nací en una familia de pequeños propietarios y no he experimentado la injusticia que sufre tanta gente, tantos trabajadores, sé que no sólo lucha contra ella quien la padece, sino también quien la comprende. Claro que la represión la hemos sufrido nosotros también. Pero lo fundamental es que todos los que tenemos un concepto de justicia y equidad, debemos luchar para construir una nueva sociedad que permita al hombre salir de la enajenación a que lo conduce este sistema que afecta hasta el derecho de vivir. La mortalidad infantil, el analfabetismo, la deficiencia sanitaria, la falta de vivienda son parte de este sistema injusto.
-¿Cómo llegó a estas convicciones? ¿Estudiando?
-Sí, a través de la lectura. Yo estudié en la escuela primaria y luego hice un curso de cuatro años en una escuela técnica. Más tarde, tres años en la Universidad Tecnológica, donde me recibí de electrotécnico. Por lo demás, leí lo que cayó en mis manos: José Ingenieros, fundamentalmente, y también novelas y ensayos sobre los problemas del movimiento obrero.
-¿Es difícil lograr coherencia entre lo que uno piensa y lo que uno hace?
-Es difícil, si más aún en este tipo de sociedad cuando nosotros pretendemos tener una moral que no sea la típica de esta sociedad, nos encontramos permanentemente con esta tabla de valores, que pretende colocar a toda la población bajo su imperativo. Ahora es difícil, pero no imposible. Llevar a la práctica las ideas de uno requiere un esfuerzo, pero mucha gente lo hace."

Intervenidos y reprimidos su sindicato y la CGT Regional, muere en la clandestinidad, producto de una dolorosa enfermedad infecciosa, el 5 de noviembre de 1975.
Su cortejo fúnebre es acompañado en Córdoba por una inmensa multitud nunca antes vista.


Trayectoria Sindical

En 1952 es electo secretario del cuerpo de delegados de Luz y Fuerza de Córdoba, en 1953 gana las elecciones para la conducción del gremio en la provincia y en 1954 es elegido secretario gremial del secretariado nacional de la Federación Argentina de Trabajadores de Luz y Fuerza (Fatlyf). Siendo relevado de su cargo por la intervención militar.

Terminada la intervención militar del gremio Tosco integra el Congreso Normalizador del mismo y es elegido nuevamente como secretario general en Córdoba y miembro del Fatlyf, renunciando dos años después a esta última por desacuerdos con la burocracia sindical.

En 1972, estando aún preso del gobierno militar es nuevamente elegido dirigente del gremio y secretario adjunto de la delegación regional.

En 1973, en vísperas de la tercera elección de Perón el PRT le ofrece llevarlo en una candidatura a Presidente de la Nación para disputarle a aquél el ascendiente sobre las masas, sin embargo Tosco declina el ofrecimiento argumentando que ello podría dividir a la izquierda, atento a los distintos programas del PRT y el PC, partidos con los que tenía relaciones


Su participación en el Cordobazo

El 28 de mayo de 1969, en la ciudad de Córdoba, se produjo una rebelión popular en contra de la dictadura de Onganía. Participaron obreros y estudiantes en su mayoría, que se enfrentaron al aparato represivo de sectores del ejército. Tras el Cordobazo fue condenado a ocho años de prisión por un tribunal militar, recuperó la libertad a los diecisiete meses. El Cordobazo marcó un hito porque significó la pérdida de autoridad del gobierno de Onganía, y aceleró su decadencia.


Del Cordobazo, Tosco dijo que "fue una rebelión obrera y popular (...) surgió de la clase obrera y del pueblo. Lo esencial del Cordobazo es que surge de los trabajadores y de los estudiantes y que ellos por sus convicciones salen a la calle a luchar".


viernes, 15 de abril de 2011

Medio pan y un libro

A 80 AÑOS DE AQUEL DISCURSO

(Enviado por Marilú Sánchez Martín)


Discurso de Federico García Lorca al inaugurar la biblioteca de su pueblo


Medio pan y un libro.


Alocución de Federico García Lorca al pueblo de Fuente Vaqueros (Granada) en septiembre de 1931 al inaugurar la biblioteca:

"Cuando alguien va al teatro, a un concierto o a una fiesta de cualquier índole que sea, si la fiesta es de su agrado, recuerda inmediatamente y lamenta que las personas que él quiere no se encuentren allí. «Lo que le gustaría esto a mi hermana, a mi padre», piensa, y no goza ya del espectáculo sino a través de una leve melancolía. Ésta es la melancolía que yo siento, no por la gente de mi casa, que sería pequeño y ruin, sino por todas las criaturas que por falta de medios y por desgracia suya no gozan del supremo bien de la belleza que es vida y es bondad y es serenidad y es pasión.


"Por eso no tengo nunca un libro, porque regalo cuantos compro, que son infinitos, y por eso estoy aquí honrado y contento de inaugurar esta biblioteca del pueblo, la primera seguramente en toda la provincia de Granada.

"No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio de Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social.

"Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿dónde están esos libros?


"¡Libros! ¡Libros! Hace aquí una palabra mágica que equivale a decir: «amor, amor», y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras. Cuando el insigne escritor ruso Fedor Dostoyevsky, padre de la revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita; y pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: «¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!». Tenía frío y no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua: pedía libros, es decir, horizontes, es decir, escaleras para subir la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida.

"Ya ha dicho el gran Menéndez Pidal, uno de los sabios más verdaderos de Europa, que el lema de la República debe ser: «Cultura». Cultura porque sólo a través de ella se pueden resolver los problemas en que hoy se debate el pueblo lleno de fe, pero falto de luz".

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martes, 21 de diciembre de 2010

Concurso para blogs de reseñas literarias

Con el objetivo de hallar las cuatro mejores reseñas literarias de la blogosfera y premiar a sus escritores con el Marcapáginas de Plata y sendos lotes de libros valorados en total en más de 3.000 €, el Equipo de Libros y Literatura organiza los “Premios Libros y Literatura 2010”.

Para participar en él, todas las personas físicas poseedores de un blog y/o escritores habituales de él deberán inscribirse, antes del sábado 25 de diciembre de 2010, siguiendo los pasos indicados en las bases completas del concurso.

La elección de los ganadores se llevará a cabo mediante dos jurados. Dos de los premiados serán elegidos por un jurado cerrado compuesto por los miembros del equipo de Librosyliteratura.es, escritores, editores y creadores de blogs literarios. Los otros dos ganadores serán escogidos por el público en general, entre los que se sortearán tres lotes de 20 libros cada uno. El período de votación será del lunes 27 de diciembre de 2010 al miércoles 5 de enero de 2011.

También, el blog que haga difusión y consiga más clics en el banner oficial del concurso colocado en su página, será ganador de otro lote de libros. Entre los blogs difusores que no ganen, se sorteará otro lote. La resolución de los premios se hará pública el viernes 7 de enero de 2011, así como los nombres de los ganadores de los sorteos. Para más información sobre el concurso y sus premios, lee las bases completas aquí: http://www.librosyliteratura.es/concurso-libros-2010.html.


domingo, 5 de diciembre de 2010

UN VIAJE DE IDA

La vida es un viaje de ida. El problema es llegar a la estación que uno quiere y no tener que bajarse antes.

Hace pocos días, algunas noticias periodísticas daban cuenta del fallecimiento de un niño por un tumor que podría haberse generado en su trabajo en los galpones de pollos.

La reacción es inmediata: rabia, impotencia, tristeza, vergüenza.

No hace falta demostrar que el trabajo de un niño de siete años en medio de la mierda de los pollos produce cáncer.

El trabajo infantil es un cáncer en sí mismo.

Es ilegal, irracional, insano, innecesario.

No existe manera de justificarlo ni requiere de mayores análisis.

No debe ocurrir.

Pero ocurre. Y hay que caer en la suspicacia de vincularlo –tal vez, quién sabe, es probable- con un tumor para que sea noticia.

Los niños deben caer en pozos profundos y requerir de la presencia de las autoridades y los bomberos para sacarlos de las profundidades, para ser noticia. Mientras merodean basurales junto a hermanos y padres, serán parte del paisaje. Y quien sabe, hasta tal vez sirvan a las campañas electorales de los candidatos de la derecha, que impúdicamente se muestran entre los deshechos que generan, de la mano de quién se ve obligado a vivir entre ellos desde muy temprana edad.

Luego, todos pedimos justicia, que penalicen las empresas o personas que han sido negligentes o que han abusado o violado la ley. Y nos olvidamos hasta la próxima vez. Ni siquiera exigimos a los medios el seguimiento de la noticia, aunque solo sea para enterarnos que con el pago de una multa módica y un buen abogado que exija se demuestre la conexión entre cáncer y trabajo infantil, se puede zafar.

No es edificante que la gente se entere que la ley es tan fácil de cumplir, que la vida sigue, como un viaje de ida del que muchos tuvieron que bajarse muchas estaciones antes de lo previsto.

Un niño es noticia porque se hizo una cámara oculta y luego se detectó un tumor cerebral y luego se produjo la muerte; parece un hecho aislado, no hay de qué preocuparse.

Sin embargo, el pasado cercano puede darnos algunas explicaciones. Parece una eternidad desde que los productores de soja cortaban rutas y peleaban contra el gobierno por unas cantidades de dinero que nadie entendía muy bien qué representaban en términos de distribución de la riqueza.

Pues bien, ahora lo sabemos. A fines de los noventa y principios de este siglo, con la fiebre sojera, los números que barajaban los sindicatos de maestros eran bastante elocuentes: por cada hectárea de monte de fruta que se levantaba para sembrar soja, se perdían alrededor de ochenta puestos de trabajo. De hecho, recuerdo dos bolsones de pobreza extrema de la Provincia de Buenos Aires: en Río Tala y Gobernador Castro, ambos del Partido de San Pedro, hoy conocidos por la quintita para turistas de Mónica y César, antiguos paraísos de frutales: duraznos, ciruelas, naranjas… Las razones por las que se conocía San Pedro. Luego seguía la ensaimada y la Vuelta de Obligado.

Las poblaciones rurales se fueron llenando de “marginales”. Es decir, desplazados de la soja. Dispuestos a vender su fuerza de trabajo a cambio de casa y comida. La de toda la familia, incluidos los niños.

Al mismo tiempo, la organización de la producción avícola favorecía la esclavitud familiar: en esas espantosas cárceles para pollos, con olor a caca y condiciones de crianza insalubres, es rentable tener una familia que realice todas las tareas. Como además se suele dar la casa y el patrón a veces hasta trae las provisiones – suerte para los polleros que tienen tan buenos patrones y que les hacen los mandados, caray!- , si el padre de familia es algo previsor y comienza a pensar en el futuro inmediato, no es extraño que salga a hacer otras changas por ahí con los hijos mayores, mientras la mujer y los más chicos se encargan de los pollos. Hasta que el patrón se canse de hacer mandados para ellos y les pida la casa o caiga el Sindicato complicando la relación o se mueran demasiados pollos de alguna peste y la cosa se caiga, o el precio haga poco rentable la cría de aves. El patrón, ese año probablemente no cambiará la camioneta. Los polleros deberán buscar dónde vivir.

Aclaremos: supongo que no ocurre en todos los establecimientos agrícolas. No es esto un dicterio contra los productores rurales. Apenas estoy contando cosas que he visto y oído en mis años de maestra rural. ¿Tengo yo la culpa de haber visto sólo las peores muestras? ¡Cuánto me hubiera gustado visitar una granja modelo! Pero nunca pude hacerlo y es así que me quedé con esta parte de la historia, la de los que pierden.

Cuando en el año 2008 se pretendía que si uno era anti K debía apoyar a los sojeros y que si uno era K entonces odiaba el campo, era fácil caer en reduccionismos poco fiables, en los que muchas personas sufrieron agresiones injustas por intentar salir del facilismo.

Aclaremos 2: yo fui a plaza de mayo a apoyar al gobierno aunque nací en el campo y eso me valió desprecios varios de gente que se olvida que en nuestro bendito país los dueños de la tierra gestan golpes, genocidios e inútiles guerras mediáticas sólo para mantener sus privilegios. Pero la cuestión de fondo es otra muy diferente a “125 si” vs. “mi voto no es positivo”.

La gente del campo no es la que arrienda sus tierras a los pool de soja y se sientan en bares desolados y aburridos a esperar que la cosecha vaya bien para cobrar el porcentaje, sin subirse una sola vez al tractor en todo el año.

Hablemos de la verdadera gente del campo.

¿Cuánto modificó su existencia el debate por las retenciones? Yo no lo sé; me faltan datos y relatos para medir el impacto real de una pelea que se dio en algunas rutas mediáticas y el centro porteño. Aún así, aquella falacia campo-anticampo sirvió para descubrir algunas cosas. Que no se estaban discutiendo réditos políticos, electorales o sectoriales de algunos dirigentes, de algunas líneas internas. Ni retenciones más o menos fluctuantes, más o menos altas o bajas. Para muchos ciudadanos fue la oportunidad de enterarse como funciona la economía rural. Para otros, la de identificar quién es quién.

Para muchos de nosotros, se estaba discutiendo de niños que trabajan, van a la escuela una o dos veces por quincena para no levantar la perdiz, que se enferman y mueren. Caras y nombres concretos. Olores a bosta. Médicos siempre demasiado lejos. Escuelas con ritmos de asistencia marcados por las necesidades de los patrones. A las que se llega caminando mucho para comer a veces un poco, y, sobre todo, darse permiso para jugar, para ser niño, para aprender también. Pero sobre todo para jugar. Tarea inalienable de la infancia que deberíamos defender con la vida.

Y para los que se trataba de esto, de recuperar la dignidad del verdadero hombre de campo y su familia, siento que quedamos a mitad de camino en aquella discusión.

Que terminamos siendo condescendientes, porque no nos bancamos más enfrentamientos, porque desconfiamos cuando no podemos debatir tranquilamente y hallar soluciones entre todos, porque todavía tenemos demasiado miedo de tocar hilos que nos devuelvan a un pasado en el que las mayorías pagamos el precio de habernos atrevido. Porque las estructuras vinculadas a la tenencia de la tierra están construidas sobre cuerpos y sangre. Y sin embargo, aún cuando escondamos la cabeza como el avestruz, la realidad nos golpea: niños que mueren, dueños originarios de la tierra reprimidos y asesinados en Formosa por reclamar lo que les pertenece.

Evidentemente, los problemas que no se enfrentan, regresan a cada rato.

Si la vida es un viaje de ida, cada uno debería poder bajarse en la estación a la que desea llegar y no antes.

jueves, 2 de diciembre de 2010

La rubia tarada

La Rubia Tarada no medía más de un metro y medio, y eso contando sus sandalias con diez o doce centímetros de plataformas revestidas en corcho. Tenía el pelo teñido de rubio y extensiones más rubias aún. En el pantalón blanco se podía leer, bordado sobre abundantes y carnosas nalgas, un ofrecimiento desinteresado: "Con todo mi amor".
La Rubia Tarada se paseaba nerviosamente entre el poste indicador de la parada de la línea 24 y la mitad de la calle, mostrando sus uñas fucsia fosforescente en pies y manos y su fogosos nervios, alterados por la espera de casi un minuto. Ella era, si vamos a seguir un orden en las cosas, la primera de la fila que esperaba el veinticuatro. Seguía una muchacha regordeta, detrás una señora mayor acalorada, una morocha de tacos aguja, un joven medio dormido y un señor cincuentón con portafolios.
Por suerte, la parada está sobre una plaza, con garita techada, espacio para esperar entre los árboles, viendo niños jugar y, aquella mañana, un tambor murguero practicando sus ritmos. Todo podía hacer la espera bastante agradable, poniendo un poco de voluntad.
Pasados dos minutos, la Rubia Tarada, sin detener su nervioso deambular, comenzó a mirar a las personas de la fila y hacer caras extrañas, intentando comunicarse con alguno de ellos.
Todos parecían ausentes: a las ocho y media de la mañana de un lunes, es posible creerse parte del mundo, pero cada cual sigue aún navegando sus sueños. Menos la Rubia Tarada que dijo "Qué barbaridad!"
En eso, se puede ver aparecer una unidad de la gloriosa línea veinticuatro, que atraviesa la ciudad de punta a punta, y la Rubia Tarada se paró en medio de la calle con su brazo en alto, inútilmente en alto, pues aquél veinticuatro estaba completísimo y no se tomó el trabajo de parar ni siquiera para pedir disculpas.
Bastante habitual para la hora que los colectivos pasen llenos y no se detengan. Uno suele jugar en algunos días a "el tercero es el vencido" y espera. O se va camino al subte o la parada de otra línea más aliviada. Así lo hizo la muchacha de altos tacos-aguja y escueto vestido negro, que chasqueó los labios y rumbeó para el lado de Corrientes, en busca de vaya a saber qué milagro del transporte público.
La Rubia Tarada parecía de hielo, pero había bajado el brazo y se hamacaba nerviosamente sobre sus plataformas.
En eso, nuevas esperanzas en el horizonte de la cuadra: aparece otro veinticuatro. De lejos ya podía verse que no iba a parar, por lo que la Rubia Tarada no levantó el brazo y tuvieron que hacerlo otros en la fila. Igual no se detuvo. Entonces la Rubia Tarada, triunfal, volvió a la vereda, miró a todos, uno por uno a la cara y buscó alianzas para sus "qué barbaridad", "qué desastre", qué país de mierda".
A esas alturas, con dos chances perdidas, la paciencia se acortaba en la cola de la espera. La señora con calores la miró, se dio vuelta y vio a varios meneando la cabeza.
Y apostó a sacarse los calores de encima de una sola vez: "Mirá querida, si te parece que este es un país de mierda porque pasan dos colectivos llenos, lo mejor sería que que te vayas para Miami o España y hagas tu vida en otra parte, a ver si te va mejor". La Rubia Tarada empezó a abrir la boca, buscando solidaridades, pero todos se entretenían mirando el piso, el cielo o la nada misma. Tal vez quería decir algo, pero no pudo pues la señora mayor era más rápida a la hora de articular sonidos y dijo "no nos hace ninguna falta en este país una persona que no puede esperar un colectivo sin alterarse".
Es probable que más de uno estuviera en desacuerdo con aquella sentencia, pero nadie tuvo interés ni deseo de apoyar a la Rubia Tarada. Por lo cual, ésta cerró su boca, miró otra vez a todos los de la fila para constatar su soledad y volvió al medio de la calle revolviendo su enorme cartera dorada.
Cuando hubo sacado un enooorme celular de esos que se manejan pasando un minúsculo dedito por una enooorme pantalla, se acomodó los anteojos negros sobre la frente, cuidando de no despeinarse y buscó con su uñita fosforescente algo en el aparatito. Entonces, se puso el teléfono en la oreja y habló. Dijo hola y dijo te pido disculpas y dijo que llegaba tarde porque en este país de mierda no se puede confiar ni en el transporte y dijo no sabés, la gente está como loca, quieren prender fuego todo, y dijo supongo que en una hora llego y no se sabe qué más dijo porque en eso apareció el tercer veinticuatro, que paró frente al poste (por lo que la Rubia Tarada debió correrse para evitar ser aplastada contra el pavimento), y abrió su puerta invitando a subir.
Entonces, en la fila, todos esperaron respetuosamente que la primera, nuestra adorable Rubia Tarada, subiera. Pero ella, sin dejar de hablar por teléfono, se dirigió al poste con el cartel indicador, se apoyó en él y siguió hablando. La chica regordeta dio paso a la señora acalorada, el muchacho medio dormido le dio paso a la chica regordeta y al hombre de portafolios y subió último. El chofer gritó "listo?" y cerró la puerta. Y arrancó.
Y la Rubia Tarada se quedó apoyada allí, hablando por teléfono y esperando su propio colectivo, el adecuado a su histérico modelo de país que, por el momento, la tiene paralizada y quejosa junto a un poste.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Florecerán mil escuelas...

Por Ariel Montero

En agosto (ver al final nota del diario La Nación) la senadora Hilda Chiche Duhalde propuso dejar de construir caminos y hacer más cárceles como respuesta a los problemas de inseguridad, sobre todo en el conurbano bonaerense.

Desde mayo de 2003, con la asunción como presidente de Néstor Kirchner, la Secretaría de Obras Publicas del Ministerio de Planificación invirtió mas de 1.800 millones de pesos en la construcción de escuelas. La Presidenta Cristina, inauguró hoy la escuela número mil, en la provincia de San Juan que lleva el nombre de Presidente Néstor Kirchner. También se inauguraron tres escuelas más, en las provincias de Córdoba, Santiago del Estero y Buenos Aires.

En 2003 el gasto en educación por parte de la Nación y las Provincias representaba el 3,64 % del PBI. En el presente año la inversión en educación representa el 6,02%. El presupuesto del 2003 en pesos era de 14.501 millones en el 2010 es de 89.924 millones de pesos. Esta cifra incluye el dinero administrado por Obras Públicas para la construcción de escuelas, la compra de las netbooks, realizada por la Anses, para los alumnos secundarios, entre otros.

Este año se puso en marcha el presupuesto adicional de 800 millones de pesos para la construcción de escuelas técnicas, en el marco que otorgó la Ley de Educación Técnica Superior. Durante los noventa, producto de la política de desindustrialización llevadas a cabo por el ministro de economía Domingo Cavallo y el presidente Carlos Menem cerraron 182 establecimientos técnicos.

Desde el Ministerio de Educación se afirma que, con las nuevas escuelas y la reparación de otras que se encuentran en pésimo estado, el incremento salarial percibido por los docentes y otras medidas tomadas en los últimos años mejoraran el nivel educativo argentino. El ministro Sileoni, reconoce, que los "beneficios de esta política se verán a largo plazo, porque los resultados de un cambio como el que se está ejecutando se ven reflejados en su totalidad una década después”.

Tomando algunas cifras podemos destacar que el período de los gobiernos de Néstor Kirchner y de Cristina Fernández son el segundo periodo de mayor construcción de escuelas en la historia nacional, después del plan quinquenal de Juan D. Perón entre 1947 y 1951. En los últimos 34 años sólo se habían inaugurado 427 escuelas. El gobierno de Carlos Menem apenas construyó siete; el de Fernando de la Rúa, ninguna.

Mientras algunos proponen poblar el país de cárceles, el gobierno nacional y popular CONSTRUYE INCLUSIÓN SOCIAL ABRIENDO UNA ESCUELA CADA DOS DÍAS Y MEDIO.

He aquí la nota de "La Nación":

Chiche Duhalde propone hacer menos caminos y más cárceles

Antes de ingresar al Consejo de la Seguridad bonaerense, la senadora cuestinó la política del gobierno provincial; "Necesitamos que los delincuentes tengan un lugar de contención", dijo

Antes de ingresar al Consejo de Seguridad bonaerense, la senadora Hilda "Chiche" Duhalde (Peronismo Federal) pidió construir más cárceles y menos caminos.

"Si tenemos que dejar de hacer caminos para construir más cárceles, hagamos más cárceles", dijo la dirigente en declaraciones a la prensa.

"Estamos en un momento muy difícil. El Gobierno dijo que el problema es de la Justicia, pero yo creo que es más complejo. Acá necesitamos que quienes delincan tengan un lugar de contención", explicó la senadora.

domingo, 10 de octubre de 2010

PRIMER TRABAJO


Estas cosas sólo pasan en un colectivo atestado, donde el aire suele ser un ausente sin aviso y pueden experimentarse sensaciones extrañas, historias raras, y hasta un cierto amor por las cosas de la vida, como si fueran exactamente como uno quisiera.

El 105, a las ocho de la mañana, es un bote repleto de soñolientos que se mecen de acuerdo al humor del tránsito.

Viene juntando gente desde el conurbano y cruza la General Paz, adentrándose en la Capital por la Avenida San Martín. El que suba después de Juan B. Justo andará unas cuadras sin llegar a la máquina expendedora de boletos; por lo menos, hasta el Hospital Durand. Allí puede ser que avance unos casilleros, pague su pasaje y siga flotando de pie en la cubierta interior, entre las ondulaciones del tránsito, como en un barco de ciudad. A babor, a estribor, agarrarse bien, todos a popa, sostener el cuerpo que la inercia devuelve a proa. Casi un vals por la Avenida Díaz Vélez.

La piba era alta, morocha, de cabello corto, infaltable incrustación metálica en alguna parte –ceja, labio, nariz, da igual, se olvida el lugar exacto después de ver demasiados-. Arrastró su cuerpo por el pasillo: venía desde atrás, desde algún asiento abandonado a causa de su ansiedad por saber. Venía de la Provincia. Cuando llegó cerca del chofer, preguntó una dirección inaudible. El tipo respondió fuerte que aún quedaba muy lejos.

Se paró al lado de una vieja con un bolso demasiado grande para un 105 a la mañana, frente a una rubia no- rubia sentada de espaldas al avance de la nao, de camperita con cuello de piel sintética, que evidentemente había oído la dirección dada por la chica. Tendría unos sesenta años y sin que nadie le preguntara, sonrió y dijo:

-Desde dónde yo me bajo, son como veinte cuadras más…

- Ah…- dijo la joven como si le hubieran dicho lo que le dijeron: una inútil imprecisión. Pero como se veía muy educada, muy huérfana y muy rodeada por señoras mayores, creyó necesario aclarar:

- Es una entrevista de trabajo… Si bajo mal, llego tarde.

- Aaaaah…- vocalizaron las dos viejas a coro, y la rubia –no rubia preguntó:- ¿Primer trabajo?

- Si lo agarro, sí… –dijo la piba, como si conjurara el futuro:- Si lo agarro, me anoto en la Facultad el año que viene…

- Qué bien! –sonrió la rubia sentada y miró a la otra vieja para que dijera algo. Esta, tomada por sorpresa, atinó a preguntarle dónde iba. La muchacha dio una dirección de memoria y la del bolso enorme se sintió obligada a más:

- Vas a tener suerte. Y no vas a llegar tarde, vas a ver… Eso sí: cuando el colectivo tome por Irigoyen, no te bajás, esperás que vaya por Mitre, y bla bla bla …

La chica fruncía el seño como para guardarse todo entre los pliegues de la memoria. La rubia-no rubia aprobaba sonriente y cada tanto largaba un “claro!”, reafirmante como una crema con elastina.

A la altura de Gascón se quedaron calladas las tres. La rubia sonreía para adentro, tal vez porque era la que iba sentada. Tal vez porque pensaba en lo agradable que era volver a ver los pibes recién salidos del secundario buscando un trabajito, ilusionados con sus proyectos.

La otra vieja, en cambio, se puso seria y la mirada se le opacó. Tal vez porque iba parada o porque estuviera pensando cosas como: “tanta ilusión, ¿para qué? ¿Para triunfar como nosotras? Viejas, ajadas, subiendo cada día al colectivo bamboleante, con el deseo reducido a conseguir asiento, a llegar temprano, a volver lo antes posible, a tener más de un feriado al mes, a que no nos maten por veinte pesos, a…” (miró la sonrisa distraída de la rubia-no rubia y se dulcificó) “…y bue, también a jubilarnos y morir de viejas en nuestras camas, que después de todo es algo que está muy bien, cuando se han pasado tantas guerras en una sola vida.” ¿Enumeraba las dictaduras, las desapariciones inexplicadas, las inflaciones asfixiantes, los tsunamis del desempleo, los noventas idiotas y criminales, las culpas, los divorcios, las decepciones, el dosmiluno, ese año de mierda? Y sin embargo, “una ha sobrevivido y hasta tal vez logre morir de vieja.”

-Un triunfo! A otros les fue peor… - dijo en voz alta, e inmediatamente se puso roja y miró para abajo.

- ¿Cómo? –preguntó la chica.

- Nada. Se me escapó un pensamiento en voz alta –dijo sonriente y la rubia no-rubia la apoyó, cabeceando, como si entendiera.

- Ah…- contestó la piba, colgada de un caño para no caer arriba de ninguna de las dos.

Las compuertas del barco volvieron a abrirse y se produjo un flujo de gente que parecía como el de la sangre de aquel bicho enorme.

La chica se agarró fuerte; la vieja de cartera grande se dejó arrastrar, seguramente para estar más cerca de la puerta por donde deben descender los buenos ciudadanos, si ninguna causa especial amerita hacerlo por la que habilita sólo para subir. Hay días en que seguir las reglas reconcilia con la vida.

Cuando ya estaba a punto de abrirse la puerta, no pudo reprimir un maternal consejo innecesario, como lo son todos los maternales consejos:

- Hacele caso a la señora… Chau!

La piba asintió seria y la rubia –no rubia sonrió y la saludó con la mano. Por un momento, habían vuelto a ser una sociedad, un clan donde los mayores cuidaban a los menores, donde las mujeres tenían sus complicidades…

La sístole interna del pasillo la empujó suavemente por el agujero abierto, hacia la vereda. Una diástole imperceptible bombeó gente al revés, apenas unos pasos, y las cosas parecieron equilibrarse otra vez. La compuerta se cerró y el bondi se metió otra vez entre las olas de tránsito con esa fragilidad y alegría de los barcos que se saben transportando sueños en un lugar inadecuado.

viernes, 8 de octubre de 2010

Asomate a la vergüenza, cara de poca ventana…

Alguna vez he sido rica en ventanas con árboles cuya fruta se alcanzaba con sólo estirar la mano, caminos que se perdían en el horizonte, barcos sobre la mar, plazas con niños y perros, cableados geométricos mezclándose con flores y gatos… Hasta recuerdo una ventana-balcón en Las Palmas, que me permitió seguir una huelga de basureros viendo amontonarse en la vereda de enfrente basura, ratas, olores nauseabundos y desesperaciones occidentales y cristianas, sin correr mayores riesgos sanitarios.

Ahora, me veo un poco más pobre de ventana, aunque podría creerse otra cosa si se juzga por las cantidades, siempre tan engañosas: tengo dos ventanas y una puerta-balcón que dan a un patio interior, al fondo del edificio, en la planta baja. Puede parecer mucho o suficiente. Sin embargo, la puerta-balcón no cuenta: es puerta. La de la cocina es translúcida, velada como una turca ismaelita.

Sólo queda la del dormitorio. Desde allí veo un rectángulo muy armonioso -tal vez tenga las proporciones áureas-, de piso de granito. Una caja de un metro y medio de ancho y tres metros y medio de largo, cuyos laterales se pierden en las alturas, dejando ver por una punta más baja, balcones lejanos y un cacho de cielo que es el encargado de transmitir el verdadero estado del tiempo, desde que no se puede confiar demasiado en los informes televisivos. Cuando el viento chifla desde ese extremo que da al mundo de afuera, la ropa baila en el tendedero graciosamente.

Recientemente han pintado de color salmón muy claro ese hueco que ridículamente llaman pulmón del edificio. El piso se llenó de manchas de pintura que ha caído de las paredes de los pisos superiores, agravando la situación del granito, ya de por sí tan indisciplinado en su diseño.

Sobre el piso, hay macetas con plantas y una pileta para lavar ropa bajo la ventana de la cocina, que tiene vidrios translúcidos, como tres claraboyas sucesivas, una sobre otra, parece una maquinita de afeitar de esas modernas de tres hojitas, pero éstas se abren y cierran con una sola palanca ubicada en el vano. Esa ventana deja salir olores de comida y deja entrar la luz de la mañana con fuerza, los gritos de los paraguayos de la obra de enfrente, que se chascarrean en guaraní y nada más. Nada puede verse desde allí, ni aún abriéndola toda, apenas el piso si uno se asoma entre hoja y hoja.

Volvamos a las macetas: una “estrella federal” con pocas hojas, creciendo lentamente cerca de la pileta. Me recuerda el litoral y los montecitos bajos. En ninguna casa de la costa falta una. Aquí tampoco, aunque se sienta desolada frente a tanto fulgor de pintura nueva y tan poco olor a río. Enfrente, la lavanda y el romero, en la misma maceta, exigiendo poco y dando mucho a la armonía general de la casa, a los roperos y a la olla. Hace poco se entrelazaron por algunos días en las ramitas más altas, las que llegan a treinta centímetros del piso, pero luego se separaron. Tal vez la mezcla de aromas no resulte pertinente, vaya uno a saber.

Un poco más lejos, la menta-limón, que se hace la invasora, pobre, sin darse cuenta que los bordes de la maceta cuadrada son todos sus límites. Hasta ahí llega, aunque quisiera llegar más allá, está en su naturaleza. Le puse “el joven Colón”. Le hace falta un cartógrafo portugués que la convenza que el piso de granito no es tan indiferente como parece y los bordes de la tierra no son una esperanza vana.

Al fondo, debajo del tendedero fijo en la pared, dos recuerdos del conurbano, cuasi cadáveres, esperando volver a ejercer su oficio y su poder en alguna nueva mudanza: la parrillita en desuso, tapada con plástico negro, y, sobre ella, la ruda. Ni crece ni decrece, allí está acompañando la espera. Algún día volverán los asados y los conjuros. El reglamento del edificio no permite ninguna de las dos cosas, pero eso no significa la muerte de nadie. Apenas un intervalo.

La pared de enfrente a mi ventana verdadera, la del cuarto, muestra una serie de tocayas ubicadas de a dos, como ojos, que indican la cantidad de pisos del edificio: tres. Sólo se abre el ojo izquierdo más alto. Se abre a la mañana y se cierra a la noche. Tiene un mosquitero roto que resulta tan molesto como una catarata, y una cortina azul detrás, como el iris de un viejo. Tuerto, porque el otro ojo siempre está de párpado caído.

Los demás, permanecen con las persianas bajas siempre, de día y de noche, no me miran, tal vez ni saben que yo los miro a ellos esperando el milagro de la comunicación visual.

Si uno logra quedarse hasta las once de la mañana en casa, por algún raro motivo, por la ventana ingresan acordes de piano durante una hora y media aproximadamente. No es cada día, sino algunos; no es siempre la misma lección ni la misma práctica, es variada. Alguien toca por placer. Tal vez detrás de las ventanas cerradas del segundo piso. Por alguna razón inexplicable, se me ocurre que en el primero nadie puede tocar el piano. De allí llegan llantos de bebés, reclamos de niños, alguna pelea matrimonial, muy de tanto en tanto.

Una noche de sábado, hubo en el primer piso, justo arriba, un ojo encendido casi tres horas, lleno de gritos de “truco” y “vale cuatro”, voces masculinas, jóvenes y algo alteradas por el alcohol, que subían y bajaban repentinamente, arrancando a los demás pisos de sus sueños. Eso es lo más apasionado que he vivido en el pulmón interior del edificio, abriendo la ventana. Dos semanas después, se mudaron, llevándose la jaula con el jilguero que me llenaba de cascaritas y semillas el hueco junto a la puerta. No lo ví mucho, pero lo oía cantar y fue la ausencia de canto el indicio de la mudanza.

En fin, no es demasiada ventana para quien gusta de mirar. Como decía la Juana de María Elena Walsh: “Sé que ustedes pensarán/ qué pretenciosa es la Juana, /cuando tiene techo y pan/ también quiere la Ventana./ Soy como soy,/ miro un poquito y después me voy…”

martes, 3 de agosto de 2010



¿Quién no ha sentido alguna vez el mordisco de la desilusión más intensa mordiéndole la carne, y en una actitud infantil cree poder ir contra su propia naturaleza, convirtiéndose en aquello que no es ni será, como una venganza contra la decepción?¿Quién puede creer que alguien que se ha dado sin medir a los demás puede verdaderamente andar narcotizado por un mundo helado con su verdad muerta a cuestas?
¿Quién iba a creer a Eladia que se convertiría en un robot latiendo al compás del reloj?
Sin embargo, ¿hay un tango más tangueramente tango que éste que remite a los dolores más recónditos del alma, aquellos que se producen cuando con la ilusión solo se puede hacer un lindo paquetito?
Sin querer entrar en polémica con los tangueros, pareciera ser que el tango pega tan adentro de los más profundos sentimientos humanos, porque tiene algo de infantil, algo de omnipotencia y de verdad revelada y de ilusiones perdidas, lo que llaman los psicólogos el arte de crecer y aprender a conocerse. Hay mucho de reclamo infantil en "Sin piel", mucho de "no quiero ser indiferente, no me obliguen", O no?
Es un grito desgarrado que a veces nos suena en la cabeza como todas aquellas canciones que calan hondo porque tienen que ver con la vida o con momentos de la vida, que "también es milagro, también aventura!"


Sin piel
Tango
Música: Eladia Blázquez
Letra: Eladia Blázquez
¡Ya sé! Llegó la hora de archivar el corazón...
De hacer con la ilusión, que no me va a servir
un lindo paquetito con una cinta azul,
guardarlo en el baúl y no volverlo a abrir...
Es hora de matar los sueños,
es h
ora de inventar coraje
para iniciar un largo viaje
por un gris paisaje...
¡sin amor!

Voy a aprender a llorar sin sufrir,
sin detenerme a mirar una flor,
a encallecer lentamente
¡igual que la gente sin alma y sin voz!
Voy a entender que se puede morir,
y latir... al compás del reloj;
como una máquina fiel
igual que un robot...
¡sin piel!

Después de haber sentido hasta el dolor.. a los demás,
de darme sin medir, de amar sin calcular,
llegó la indiferencia metiéndose en mi piel
pacientemente cruel, ¡matando mi verdad!
Saber que no me importa nada...
de alguna vibración pasada;
y caminar narcotizado
por un mundo helado...
¡sin amor!

Eladia Blázquez (24 de febrero de 1931 - 31 de agosto de 2005, Avellaneda, Argentina) fue una cantante y compositora argentina deTango, hija de una humilde familia de inmigrantes españoles, Eladia grabó su primer disco de tango en 1970, irrumpiendo en el machismo tanguero cuando este género se encontraba en plena crisis. Además de cantante, compositora, y autora se consagró como pianista y guitarrista. Escribió dos libros: Mi ciudad y mi gente y Buenos Aires cotidiana, también varias letras para folcroristas. Fue nombrada Hija dilecta de la ciudad de Avellaneda en 1988 y Ciudadana Ilustre de Buenos Aires en 1992. La apodaban la "Discépolo con falda", debido a su gran talento para escribir. Sin embargo, durante su carrera y aún en la actualidad sigue siendo muy criticada por los "puristas" tangueros, quienes la acusan de ser irregular respecto a la calidad de sus piezas musicales. Compuso temas de variados estilos, que contaron siempre con intérpretes de primer nivel. Primero fue la canción española, luego la melódica y sudamericana; más tarde, el folklore y finalmente la atraparon el tango y la balada.

Entre sus canciones más populares encontramos: El corazón al sur, Sueño de barrilete, Mi ciudad y mi gente, Honrar la vida, Que vengan los bomberos, Bien nosotros, A un semejante, Con las alas del alma, Si Buenos Aires no fuera así, Somos como somos, Sin piel,Prohibido prohibir, Si somos gente y Convencernos.

Murió en la ciudad de Buenos Aires, a los 74 años, debido a un cáncer terminal que padecía desde varios años antes.

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